viernes, 8 de abril de 2016

Morropón y el tondero

 
 
 

Morropón, cuna y capital del tondero y la cumanana
Nelson Palacios Juárez
 
A la entrada de la ciudad de Morropón, puede uno leer un anuncio a los visitantes que dice: “Bienvenidos a Morropón, tierra del Tondero y las Cumananas”.
Y es que es el pueblo con mayor tradición en este arte y aún cuando su forma de ejecutarlo rompe con el esquema al que habíamos estado acostumbrados a apreciarlo y aprenderlo en todo el país hasta la década de 1980, es irremediable que al contemplar a una pareja de morropanos bailarlo con entusiasmo o al oír a sus músicos y cantores interpretarlo con sentimiento, se nos venga a la mente la palabra autenticidad. Aún algunos pueblos se disputan la cuna del tondero.
Los historiadores un día darán el veredicto final, quizás. Sin embargo, eso de momento poco importa; el hecho es que, basta mirar las parejas morropanas bailando el tondero para constatar ese estado de trance con que bailan los auténticos portadores de esta expresión. Morropón es una provincia ubicada en el departamento de Piura (costa norte del Perú). Su capital es Chulucanas. Su fisonomía es la de un pueblo enclavado en el límite de la costa y la sierra y cuya principal actividad es la producción agropecuaria. Su gente sencilla, conversadora y hospitalaria tiene entre sus temas favoritos de conversación, el tondero y la cumanana (esta última, verseada en rima, dicha o cantada de manera improvisada y en contrapunto).
La composición de música y letra de tondero se encuentra vigente en los sectores populares y el repertorio nuevo se puede oír en diversas reuniones sociales en la localidad. La forma de ejecutarla actualmente es con guitarra y cajón. Su temática versa sobre la vida cotidiana, la mujer, las bondades de su región, la gastronomía, el humor, el doble sentido y también temas cívicos, políticos y sucesos diversos referidos al desarrollo de la comunidad. Su baile actual es muy original. No se aprecia similitud ni relación alguna con el cortejo de preapareamiento de las aves, como místicamente se le describe en otros lugares. Su ejecución simplemente desarrolla un argumento cualquiera de la relación de género entre el varón y la mujer, exhibiendo cada uno lo mejor de sí: ella muestra el poder de su belleza femenina; él exhibe su fortaleza y picardía.
Ambos portan pañuelos en sus manos y hacen mil gestos audaces, bregando de ese modo pacífico y divertido por el dominio del género al cual representan, mientras los animan festivamente los circundantes, partidarizándose algunos con ella y otros con él.
En Morropón, la postura de los que bailan el tondero es algo inclinada hacia adelante en gran parte del baile, buscando aproximarse permanentemente, pero sin tocarse; ya que se trata de un baile de pareja suelta. Los desplazamientos son libres y muy simples en relación con los de otros pueblos del norte, repitiendo acercamientos y alejamientos estratégicos y espontáneos. Los pasos son “ahuaynados” (similares al huayno), debido a la influencia de los pueblos de la sierra vecinos, incluso cuando lo interpretan los habitantes de descendencia negra, que por la zona abundan. Un tema esencial en el tondero morropano es la expresión gestual. Es continua la conexión de varón y mujer a través de la mirada, seduciendo y desafiándose mutuamente en lances atrevidos pero calculados, porque nada debe aproximarse a lo burdo ni a lo grotesco; siempre acaba él siendo un caballero y siempre acaba ella siendo la merecedora del rendimiento de aquél.
El traje cotidiano regional de Morropón, según los morropanos, era de tocuyo, por lo que en la actualidad al presentar este baile en escenarios o festivales, los morropanos usan con orgullo estas vestimentas, cuyo corte original viene siendo materia de estudio en dicha localidad. Para los estudiosos del tondero constituye un dato importante establecer vínculo con el Instituto Distrital de Cultura de Morropón, ubicado en el mismo pueblo, el que es visitado por artistas y cultores de todo el país.
 
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Fuente: Chulucanas Noticias, 1 de abril de 2016.