jueves, 16 de abril de 2015

El archivo piurano

 
El Archivo Regional de Piura, identidad y memoria
 
Miguel Arturo Seminario Ojeda
 
El 28 de marzo se cumplió un año de la muerte del historiador Miguel Maticorena Estrada, piurano distinguido que contribuyó al encuentro científico con la verdad histórica de Piura, al encontrar huellas que le permitieron sostener con firmeza las revelaciones que la ciencia le confió, a partir del manejo científico de los rastros del pasado.
Coincidió este aniversario, con mi investigación por dos semanas en el Archivo Regional de Piura, unidad administrativa, que guarda el pasado piurano para que los investigadores trabajen el pretérito de esta región, a partir de una unidad técnicamente bien organizada, a cuya cabeza está su directora Nelly Chunga de Merino, quien de modo eficiente lidera el trabajo que realizan diariamente los trabajadores del Archivo Regional de Piura.
Como lo señalan, el Archivo Regional de Piura, es el ente rector del Sistema Nacional de Archivos, dentro de su jurisdicción, es una unidad descentralizada del gobierno regional, que pronto cumplirá 40 años de existencia y aún no cuenta con un local propio que le permita garantizar aún más, la plena conservación de sus fondos documentales, es una situación envidiable, con respecto a otros archivos regionales, que si cuentan con lugar propio y adecuado, y permiten que este constante trabajo de salvaguardar la memoria de sus espacios regionales, sea totalmente eficiente y plena. Confiamos en que las autoridades regionales de turno, doten de un local propio al Archivo Regional de Piura, (ARP), en aras de mantener como es debido, los fondos que atesoran el rico pasado de los piuranos.
Como ente rector del Sistema Nacional de Archivos en su jurisdicción, el ARP realiza una supervisión y asesoramiento constante a las unidades que lo solicitan en la ciudad de Piura, y en las 8 provincias que conforman la Región, ha logrado rescatar casi 2.000 metros lineales de documentación, organizados en tres grandes secciones: Notarial, Judicial y Administrativa, con documentos que datan desde 1587, que los investigadores consultan para dar mayores luces al pasado del norte del país. La visión del ARP, lo proyecta no solo a ser una institución líder y eficiente del Sistema Nacional de Archivos en Piura, sino también a contar con recursos humanos, operativos, organizativos y financieros para hacer frente a las demandas de los investigadores y del público en general.
Esta eficiencia la pudimos constatar, conversando con su directora, Nelly Chunga de Merino, y con Sonia Cánova, quienes nos permitieron trabajar, más allá del horario establecido, comprendiendo quizá, que para los investigadores, el uso del tiempo los lleva a aprovecharlo al máximo, cuando se empecinan en la búsqueda de la verdad. La eficiencia de sus recursos humanos saltó a la vista, cuando fuimos atendidos por Héctor Rivas y Cecilia Espinoza Zapata, quienes con la prontitud de técnicos capacitados, absolvieron nuestras inquietudes y brindadron el apoyo para la consulta de fuentes, como lo hizo también Reynaldo Castillo[*], evidenciando que el ARP, cuenta con profesionales y técnicos que nada tienen que envidiar a otras unidades de igual naturaleza en el interior del país.
Don Miguel Maticorena Estrada, siempre valoró esto, y se lamentó mucho porque pese al tiempo transcurrido, el ARP, no contaba con un local propio para que los fondos documentales que le dan sentido, gocen de todas las garantías que les permitan una supervivencia sin riesgos; el ARP hace suya como misión la tarea permanente de rescatar, organizar, describir, conservar, y servir el patrimonio documental de la nación, en la región, conscientes de la necesidad de promover y sensibilizar a los piuranos, en la valoración de su patrimonio y fortalecimiento de su identidad cultural, a través de sus fuentes documentales, trabajadas, como llevo dicho, a partir del uso de nuevas tecnologías, y la consideración de las actuales políticas archivísticas.
Los archivos, estimados lectores, no son depósitos de documentos, como a veces se cree, son instituciones encargadas de organizar esa documentación, describirla, seleccionarla, conservarla, y ponerla a disposición de los usuarios, cualquiera que fuese el soporte material de la documentación, papel, soporte, magnético, soporte digital u otros. El ARP ha organizado sus fondos en dos épocas, Colonia y República, y tres secciones: Notarial. Judicial y Administrativa, y tal es la organización, que en el ARP se facilita el trabajo de los investigadores que acuden a trabajar en los fondos coloniales o republicanos y solicitar por ejemplo, documentación de notarios, cabildos, corregimientos, intendencia, libros de actas, libros de registro civil, beneficencia, gobierno político y militar, o la documentación relacionada con el tema elegido para investigar.
La primera vez que conocí un archivo, fue en 1974, hace 41 años, fue el Archivo de la Legislatura de Córdoba, Argentina, luego vendría el Archivo Departamental de Piura, nombre que tenía en los años 80 del siglo pasado en actual ADP, vendría a continuación el archivo parroquial de Sullana, el Archivo Municipal de Sullana, el parroquial de Querecotillo, Tambogrande y de Suyo, y el municipal de Tambogrande, seguidos de otros archivos del interior del país y del exterior, y de otros de la Capital de la República.

Desde acá reitero mi agradecimiento al personal del ARP, sobre todo a Nelly Chunga de Merino, a Héctor Rivas y a Cecilia Espinoza, por las facilidades y eficiencia demostradas; tanto como al Dr. Raúl Mata la Cruz y a su esposa Ivonne Mansilla de Mata, con quienes compartí la hora del almuerzo, que fueron verdaderas tertulias culturales con esta pareja, que más allá de ser amantes del arte, y admiradores perpetuos de la figura de Miguel Grau, se presentan siempre, como verdaderos amigos.

 
Diario El Regional de Piura, 15 de abril de 2015.
 
* Buena, primo… [Nota del editor de Diez Ayllus].