sábado, 12 de diciembre de 2015

Eufemismos

 
 
 
 
Eufemismos
 
"Hoy por hoy, no queda bien decir ciertas cosas en presencia de la opinión pública: el capitalismo luce el nombre artístico de economía de mercado; el imperialismo se llama globalización; las víctimas del imperialismo se llaman países en vías de desarrollo, que es como llamar niños a los enanos; el oportunismo se llama pragmatismo; la traición se llama realismo; los pobres se llaman carentes, o carenciados, o personas de escasos recursos; la expulsión de los niños pobres por el sistema educativo se conoce bajo el nombre de deserción escolar; el derecho del patrón a despedir al obrero sin indemnización ni explicación se llama flexibilización del mercado laboral; el lenguaje oficial reconoce los derechos de las mujeres, entre los derechos de las minorías, como si la mitad masculina de la humanidad fuera la mayoría; en lugar de dictadura militar, se dice proceso; las torturas se llaman apremios ilegales, o también presiones físicas y psicológicas; cuando los ladrones son de buena familia, no son ladrones, sino cleptómanos; el saqueo de los fondos públicos por los políticos corruptos responde al nombre de enriquecimiento ilícito; se llaman accidentes los crímenes que cometen los automóviles; para decir ciegos, se dice no videntes; un negro es un hombre de color; donde dice larga y penosa enfermedad, debe leerse cáncer o sida; repentina dolencia significa infarto; nunca se dice muerto, sino desaparición física; tampoco son muertos los seres humanos aniquilados en las operaciones militares: los muertos en batalla son bajas, y los civiles que se la ligan sin comerla ni beberla, son daños colaterales; en 1995, cuando las explosiones nucleares de Francia en el Pacífico sur, el embajador francés en Nueva Zelanda declaró: «No me gusta esa palabra bomba. No son bombas. Son artefactos que explotan»; se llaman Convivir algunas de las bandas que asesinan gente en Colombia, a la sombra de la protección militar; Dignidad era el nombre de unos de los campos de concentración de la dictadura chilena y Libertad la mayor cárcel de la dictadura uruguaya; se llama Paz y Justicia el grupo paramilitar que, en 1997, acribilló por la espalda a cuarenta y cinco campesinos, casi todos mujeres y niños, mientras oraban en una iglesia del pueblo de Acteal, en Chiapas." (Eduardo Galeano)
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Tomado de Internet.
 


lunes, 2 de noviembre de 2015

martes, 6 de octubre de 2015

Foto para la historia

 
 
 
                                                                                                                        Foto: Tomada de Internet. 

 
 
Antigua capilla de Chungayo


lunes, 21 de septiembre de 2015

Un rincón junto al cielo

 
 
 
 
 
 
 
Santo Domingo: Un rincón junto al cielo*


Miguel Godos Curay


El distrito de Santo Domingo, provincia de Morropón, tiene un paisaje agreste deslumbrante. Sus cerros están siempre verdes poblados de trigales, maíces y tubérculos. Para los viajeros que atraviesan los escarpados caminos desde la yunga es una gratificación la cordialidad de sus pobladores siempre amables y nunca esquivos a los visitantes. Aquí abundan los Aguilar, los Castillo, los Calle, los Córdova, los Chumacero, los Domínguez, los García, los Guerrero, los Hidalgo, los Jiménez, los López, los Peña, los Paz, los Velásquez. Entre sí todos se saludan como primos y los entronques familiares son interminables. Por los caminos perfumados por los naranjos y limoneros abundan las achupallas y los helechos. Por aquí transitan a diario chaposas las buenas mozas. Aquí el mestizaje nos dejó ojos hermosos: verdes, azules, zarcos con tonos bellísimos. Los hombres de buen aspecto trajinan aún cubiertos por ponchos y protegidos con sus espadas y puñaletas, trabajadas por herreros al calor de la fragua, en San Miguel. Los aperos son otro arte de botonería en fina plata de nueve décimos.

Los ponchos multicolores y las alforjas son producto del trabajo primoroso de sus mujeres, que de tarde en tarde se ocupan en el bordado y en el huso torciendo la lana de oveja. No hay mujer que no sea diestra en el manejo de la caigua, el telar tradicional. En el hogar, frente a las tulpas del fogón, donde cocinan, no pierden su solemnidad, pues llevan puesto el sombrero hormado y blanqueado con polvo de azufre, como sus antepasados. Tiestos y mates son parte de su menaje. Ahí elaboran las tortillas de maíz o de harina que acompañan con queso fresco. El sango de trigo y los caldos castizos de arvejas y ajo. Para mantenerse tibios y abrigados usan los ponchos cuyas listas coloridas recuerdan la identidad comunal.

Pese a que la energía eléctrica recorre los ayer poblados alejados e inhóspitos. No se pierde el buen gusto por los pasillos y sanjuanes ecuatorianos. Las cumananas y coplas se repiten sentenciosamente para aderezar la conversa. Aquí la radio cumple una función promindente de comunicación y acercamiento cultural. Tal es el cariño por los transistores que al pequeño receptor se le bautiza y se le echa agua “para que alegre el día, para que dé buenas noticias y para que dure”. Es el compañerito de las ausencias y una herramienta de la alegría. La televisión a colores que muestra mundos lejanos no lo ha logrado reemplazar.

En Santo Domingo todavía se entonan cumananas y yaravíes. Braulio Calle, un santeño inolvidable, interpreta en su guitarra para que aprecie viejas y conmovedoras tonadas de “La Flor del Café”. Un yaraví que agita el corazón y los sentimientos. Con un abuelo memorable como don Teófilo Calle reeditamos la jarana a golpe del arpa. A la voz de "De los arrepentidos… yo soy el uno… yo soy el uno / cuando este pecho canta… no hay otro ninguno… no hay otro ninguno". La segunda voz repite entre sonoras palmas: “Veinticinco limones carga una rama… carga una rama y amanecen cincuenta cada mañana… cada mañana. En la punta de aquel cerro… mataron al gallo blanco… al gallo blanco / Dicen que lo mataron… por que se comió la semilla del culantro”. Remata don Teófilo. El majador es Saturnino “Guacaca”. Cantador famoso y versador por naturaleza. Un fantasma jocoso que recorre los caminos de la sierra. El alma de Santo Domingo está en su alegría. En la bravura de sus cholos que según la historia provocaron la huida de los chilenos en la famosa Quebrada de la Guerra, en Pambarumbe.

Desde fines de septiembre Santo Domingo de Guzmán, el santo patrono, recorre las campiñas. Anualmente reparte bendiciones en cada uno de los pueblos que visita. Aquí, junto a la veneración se cumple la fiesta. Habrá velación, comida y bebida, baile toda la madrugada. La efigie es vestida de gala con su poncho nuevo, su alforjita en donde le colocarán las primicias de las cosechas. En su honor se celebrarán peleas de gallos y de toros en las invernas. Los ruegos son para que no falte la lluvia que asegura las cosechas y protección para las familias. Santo Domingo es milagroso. Los viejos rezadores recuerdan en latín el lema del santo “Aut de Deo, aut por Deo” que quiere decir: “Todo por Dios y todo para Dios”.

Los gobernadores de cada pueblo a pie o a caballo conducen al santito abrigado hasta la cordillera. En caravana de fieles, devotos y devotas inicia su largo peregrinaje recorriendo pueblos y campiñas. Cohetes, cuyo eco repiten los cerros, anuncian que el santo patrón va en camino y todos dejan sus tareas para ir a recibirle. En los trapiches se muele caña para tener listo el guarapo, el jugo de la caña fermentado que embriaga y alegra. Otros colectan el guarapo para destilarlo en los alambiques en donde del primer hervor de la caña se obtiene la pócima, un wisky de caña del que gota agota se obtienen contadas botellitas. De la segunda destilación surgen la primera y el cañazo. Los productos posteriores son alcoholes de baja ley como la cachaza, el vinillo y el resaque, que se utilizan para enjuagatorio de guergueros.

Una afición sangrienta son las peleas de gallos. Ajisecos, cenizos y emplumados de sangre noble se enfrentan con filudas estacas hasta enterrar el pico. Durante meses los hermosos ejemplares son entrenados y sometidos a un régimen de atletas hasta que están listos para toparse sin miedo con contrincantes venidos de los cuatro puntos cardinales. Así es la tradición, así es la leyenda de gallos valientes símbolos de casta y de nobleza. El pueblo participa en las cotejas y tapadas. A la luz de lamparines la noche les llega entre apuestas y vivas a los héroes victoriosos. Este rito mezcla de furia animal y pasión humana nunca se acaba. Los gallos dominicanos tienen fama por toda la comarca y más allá de las fronteras.

Cuando no son las cotejas de gallos los dominicanos concurren a las peleas de toros. Estas requieren ejemplares macizos y fuertes dispuestos a competir entre bufidos y el acoso de los aficionados que billete en mano lanzan sus apuestas. Las peleas de toros son parte de los festejos patronales. Año a año concentran curiosos y aficionados que concurren a las invernas de San Agustín o el Jazmín para espectar las peleas. Dueños con sus ejemplares concurren al juez para pactar la contienda, luego vienen las apuestas. Los toros, hasta ese momento, ignoran con quien van a medir fuerzas. Los ejemplares se colocan frente a frente y con sus cabezas se topan en golpes secos. El resto es una prueba de fuerza que arranca la hierba del campo y que provoca la estampida de los observadores porque algunos toros huyen perseguidos sin importarles el público y arrastrando todo lo que encuentran a su paso. Un espectáculo dentro de otro espectáculo. Los aficionados beben aguardiente y fuman guaña, una mezcla de tabaco con hojas de higo. Otros dicen que es marihuana a la que en estas alturas se le cambia de nombre y permite observar con lucidez la pelea. El pueblo se divierte en estas batallas de temeridad y de sangre.

El santo patrón ingresa al pueblo cada 3 de noviembre, a las tres de la tarde. Lo reciben repiques de campanas, cohetes y cortejos de gobernadores. Devotos que prometen cada año ofrendar al santo ollas descomunales de conserva. Una mermelada preparada con achira, yuca y fríjol y chancaca dulce que distribuyen copiosamente con pan ácimo. El gobernador y la gobernadora se distinguen por su sombrero adornado con cintas multicolores el que cuidan con denuedo los “negros” que con foete en mano disuaden a quien pretenda arrebatarles el sombrero y colocarlo al santo con lo cual tendrían que pagar un rescate. El ingreso del santo es apoteósico. Es una ocasión para el jolgorio y el baile que dura toda la noche. Cada 4 de noviembre el día central de la festividad los dominicanos se unen sea para venerar al santo o para recordar ese apego incondicional al terruño y a la familia. Entonces se deleitan con el cebiche de carne, tamales, tortillas con queso, el sango tradicional y los chicharrones.

En Santo Domingo están los pueblos de San Miguel, Ñoma, Quinchayo, Chungayo, Chacayo, Chancha, Tiñarumbe y Simirís. Pueblos con historias memorables. En la Comunidad de Simirís Luciano Castillo fundó la primera cooperativa socialista del Perú. El 28 de enero de 1883 fueron los comuneros de Santo Domingo y de Chalaco, que hartos de los abusos de los hacendados tomaron por asalto la apacible ciudad de San Miguel de Piura y se inmolaron en ese doloroso capítulo de la historia que refiere los acontecimientos del “Casa Quemada”. Los montoneros que llevaban una bandera roja y lanzaban arengas y vivas a la comunidad habían tomado la licorería de Federico Ramos y celebrando su incursión armada se pusieron a beber sin reparar que las fuerzas de Prefecto Fernando Seminario Echeandía rociarían la casa con kerosene y la prenderían fuego. Muchos fueron quemados vivos, los que lograron escapar fueron ultimados sin piedad. Del centenar de montoneros que marcharon a Piura no retornó ninguno. Los restos calcinados fueron enterrados en secreto durante varias noches en las que el Prefecto recomendó a los vecinos de San Miguel de Piura se refugiaran todos en sus casas por que los montoneros de Santo Domingo y Chalaco podrían en cualquier momento retornar.
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* Tomado del blog Palos al Viento.

sábado, 5 de septiembre de 2015

El Año del Diluvio

 
 
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Cuando era un churre, allá en Chungayo, mis padres hablaban del año 25 como el Año del Diluvio. Narraban cómo las crecientes arrasaban con todo por donde pasaban; contaban cómo la Quebrada Oscura arrastraba enormes piedras, higuerones y animales que no habían podido ser salvados por sus dueños. A propósito de este recuerdo, y también por los anuncios de que se aproxima un nuevo fenómeno de El Niño, comparto el siguiente testimonio de Enrique López Albújar referente al mencionado año. [Saúl]       
                                                                            
“Vivo está todavía el recuerdo de los desastres que causó en el año de 1925*. Se polibifurcó en cien brazos amenazadores, llevando en cada uno de ellos la ruina y la desolación. Fue aquello la obra de un despotismo de cien días. Sembró el terror por todas partes, profanó sitios consagrados por la muerte, arrastrando sobre sus turbulentas aguas, en extraño y fúnebre convoy, las cajas de las tumbas; mantuvo, durante largas noches de pánico, en horrible tensión los nervios de abigarradas multitudes, cuya suerte dependía de una simple baja de nivel, como esos corredores que esperan la fortuna de un simple juego de bolsa”.
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* Se refiere al río Piura (nota del editor del blog).
Tomado de: López Albújar, Enrique. Los caballeros del delito. Segunda edición. Lima: Librería Editorial Juan Mejía Baca, 1973, p. 162.
 
 


miércoles, 29 de julio de 2015

El inglés que murió en Santo Domingo

 
 
Henry Hilton Leigh
“El súbdito inglés Henry Hilton Leigh que desde hacía más de 40 años estaba afincado en el departamento, falleció en 1910 en las sierras de SANTO DOMINGO. Leigh, que el 2 de abril de 1872, había fundado el Banco de Piura, que desapareció por el tráfago de la guerra, fue también fundador y presidente de la Cámara de Comercio de Piura el 25 de mayo de 1981. En el año 1903 era aún presidente de esa institución, cuando tuvo que viajar a Londres por asuntos de negocios. Parece que el clima húmedo de su antigua patria le afectó, pues ya se había acostumbrado al clima cálido y seco de Piura. Las frías nieblas londinenses determinaron en Leigh una afección pulmonar de la que no se pudo recuperar al retornar. En 1905 se vio en la necesidad de dejar el cargo de presidente de la Cámara de Comercio en manos de su amigo Carlos Schaefer y trasladarse a Sullana con su familia. En esta localidad construyó una amplia casa cerca del parque principal.
Como la dolencia continuara, creyó conveniente viajar con su hijo Jorge Eduardo a la localidad de SANTO DOMINGO, en Ayabaca*, donde existía un sanatorio para tuberculosos desde hacía varios años. Dicho sanatorio había sido construido en los tiempos del prefecto Coronel Muñiz por el año de 1901, con los aportes de don Carlos Schaefer y del mismo Hilton Leigh. El lugar era considerado ideal para el restablecimiento de los enfermos tebecianos cuando estaban en el primer período y aún en el segundo. Como se recordará, también a SANTO DOMINGO fue enviado Teodoro Fernández de Paredes, hijo del marqués de Salinas, en el siglo anterior y allá iba la gente de recursos, que tenían la desgracia de contraer ese mal, que en la época era muy difícil de curar.
En "Mangachería Rabiosa", el escritor piurano Jorge Moscol Urbina, JEMU, decía en 1986, que por los años del 1900, la supersticiosa gente piurana, creía en los cuentos que el bromista y dicharachero Atabaliba Arellano, se complacía en contar sobre un fantástico palacio, que aparecía y desaparecía en el despoblado de Congará y que pertenecía al maléfico, a quien llamaban Simón Mon. También se comentaba que la inmensa fortuna de Hilton Leigh se debía a pactos que tenía con Simón Mon y que el mismo Leigh se complacía en propalar con gran sentido de humor.
En abril de 2000, el escritor sullanero Genaro Maza Vera da a publicidad un opúsculo titulado 'El Pacto de Mister Leigh", en el que narra que había encontrado en el Archivo Departamental de Piura 13 inéditos folios relacionados con una versión que en 1910, dio el cura párroco de la iglesia matriz de Sullana don Tomás Paula Vera de Santander. Dice el religioso que el 1° de noviembre de ese año, familiares de don Hilton Leigh le solicitaron oficiara una misa de cuerpo presente, con ataúd totalmente sellado. Luego de terminado el acto religioso el féretro fue conducido al cementerio por la calle hoy San Martín y cuando había avanzado tres cuadras una turba alcoholizada capitaneada por Críspulo Flores que había sido sirviente de Leigh, irrumpió por una transversal y pretendíó se abriera el ataúd para comprobar si dentro estaba el cadáver de Leigh. Frente a la capilla del Barrio Norte (hoy desapreciada) abrieron el féretro y ante el espanto general vieron que sólo había piedras. Dice el párroco que demandó una explicación a los deudos y que éstos confesaron que el cadáver estaba en realidad sepultado en SANTO DOMINGO, por razón de la contagiosidad de la enfermedad y que hablan querido hacer una ceremonia simbólica y provisional, mientras esperaban la ocasión propicia de trasladar el cadáver para darle sepultura definitiva”.
* En 1936 el distrito de Santo Domingo pasó a formar parte de la provincia de Morropón, creada ese año. [Nota del editor de Diez Ayllus].


martes, 14 de julio de 2015

Elogio de lo inútil


 

Elogio de lo inútil

 

PEDRO G. CUARTANGO

 

 

SÓCRATES se puso a ensayar con su flauta mientras el verdugo le preparaba la cicuta. Un alumno le preguntó por qué hacía eso en sus últimos momentos y el filósofo le contestó: porque quiero morir sabiendo tocar la flauta.

La anécdota del sabio ateniense refleja el amor al conocimiento que va más allá del utilitarismo imperante en la sociedad occidental, por el que los bienes sólo se miden en función de su valor económico. Ser el dueño de un Ferrari es algo muy preciado pero nadie considera como una posesión saber disfrutar de una sinfonía, leer a los clásicos o contemplar un atardecer porque son cosas que no resultan cuantificables y, por tanto, carecen de valor.

Somos educados en la idea de que nuestra felicidad depende del dinero y de la acumulación de objetos materiales, pero pocos se dan cuenta de que el disfrute de la vida depende mucho más de los conocimientos que no tienen ninguna utilidad ni sentido práctico que de la habilidad para engrosar la cuenta corriente.

Este desprecio a la cultura, considerada como algo inútil, ha llevado al progresivo arrinconamiento de los saberes humanísticos en nuestro sistema escolar, en el que disciplinas como el latín, el arte y la filosofía son expulsadas para promover asignaturas que huyen de la abstracción de estos conocimientos.

Peor todavía, nuestra sociedad rinde culto a la economía y a las finanzas elevadas a la categoría de ciencia cuando lo que hemos visto estos años es cómo esa hipertrofia del mercado y las leyes de la utilidad nos han llevado al desastre.

Las preferentes, los bonos y las acciones pueden convertirnos en pobres de la noche a la mañana, pero la cultura siempre nos hace felices. Puedo decir que yo he gozado intensamente de libros, discos y películas, que me han hecho pasar los mejores ratos de mi vida. Siempre están ahí, a mi disposición, y me ofrecen todo sin pedirme nada.

Pero estas aficiones inútiles e improductivas sirven, además, para enseñarnos a vivir y para que sepamos distinguir entre lo esencial y lo accesorio. La cultura nos ayuda a entendernos y a saber quiénes somos, de suerte que hay más conocimiento encerrado en La Ilíada que en un millar de manuales de economía.

Como escribió un sabio chino cuatro siglos antes de nacer Jesucristo, sólo cuando se conoce la inutilidad puede empezar a hablarse de la utilidad.

 

Tomado de: Diario El Mundo. Madrid, España.

 http://www.elmundo.es/opinion/2014/02/09/52f7f80cca4741c3158b456c.html

 

miércoles, 8 de julio de 2015

Hablemos y escribamos bien

 
 
Hable bien en castellano
 
Antón Capitel
 
 
§      No diga "posicionarse" ni "posicionamiento", es una cursilería moderna de políticos y periodistas, un anglicismo no deseable, por más que ahora se use tanto. No imite a los pedantes ni a los cursis, es de mal gusto. Diga "situación", "situarse", "posición" , "tomar posición", "tomar postura", "adoptar una postura", "optar", "decidirse" .
 
§      No diga "en base a", que es incorrecto, aunque tantos lo dicen. Diga "basado en".
 
§      No diga "es por esto que...", un galicismo muy feo, que es incorrecto y que por desgracia, y por motivos desconocidos, está de moda. Diga simplemente "por eso" o "por esto". Si desea ser más retórico puede decir: "por esto es por lo que..."
 
§      No diga "esclarecer" cuando lo que quiere decir simplemente es "aclarar". Reserve lo primero, más sofisticado y específico, para ocasiones realmente propias (en el sentido de iluminar, amanecer,...).
 
§      No diga "gobernanza", otra cursilería moderna de políticos y periodistas, muy reciente. Diga "gobierno" o "gobernación". Evite tonterías.
 
§      No diga "complejizar" en absoluto, pues ese verbo no existe. Diga "complicar", y si no quiere, diga "volver más complejo", o "resultar más complejo", "ganar complejidad". Muchas veces, en castellano, no pueden ahorrarse palabras. Si uno quiere hablar bien. Y no mitifique la palabra "complejo", que es idéntica a "complicado", aunque a usted no se lo parezca. "Complejizar" no existe porque la complejidad es una característica, no el objeto de una acción.
 
§      No diga "tipología" si no se refiere usted a un tratado, estudio, investigación o clasificación de tipos diversos. El sufijo "logía" significa siempre eso. Emplee la palabra "tipo" o la palabra "clase". Pero tampoco lo haga, en absoluto, si sólo se refiere a cosas concretas o a colecciones de cosas concretas. Entonces, debe referirse a ellas en forma directa. Si se habla de un conjunto de viviendas, o de plantas de viviendas, concretas, por ejemplo, hay que referirse a ellas directamente y como tales. Al referirse a las distintas unidades de vivienda, sólo se puede decir "los tipos de vivienda", si es que queremos indicar expresamente que dichas unidades representan también, tipológicamente hablando, a otras muchas, esto es, a otras que no son iguales a ellas, pero sí de su mismo tipo; es decir, de su misma disposición general. Si no, el uso de la palabra "tipo" es incorrecta, y mucho más aún el de "tipología". Y lo que vale para la arquitectura, vale para todo lo demás.
 
§      No diga "delante mío", "detrás suyo", etc. Es incorrecto, un vulgarismo. Diga "delante de mí", "detrás de él". Es muy fea esta sustitución del pronombre personal por el posesivo, aunque ahora se trate de un uso popular y regional, y no moderno.
 
§      No diga "han habido muchas huelgas esta temporada y habrán más todavía". El verbo haber es impersonal en castellano, por lo que no concuerda en número con el sujeto, aunque no es así en otros idiomas latinos peninsulares, de donde viene el error. Se dice "ha habido muchas huelgas esta temporada y habrá más todavía". "Habrá huelgas" y no "habrán huelgas", etc.
 
§      No diga "requerimientos", que es un anglicismo. Diga "requisitos", más castellano, más elegante y más breve.
 
§      No diga "pasar desapercibido". Es preferible decir "pasar inadvertido". Desapercibido quiere decir "no apercibido" de algo. Es decir, que quien no percibe es él,  la persona de quien se habla; no que no lo perciban a él, que es, sin embargo, lo que se pretende decir.
 
§      Es preferible no usar "privacidad", aunque es un anglicismo bastante antiguo ya, y muy usado. Es mejor decir, "vida privada", "cuestión privada" o "condición privada". Como ya se ha dicho, en castellano, como en otras lenguas latinas, y en muchas ocasiones en cualquiera que sea la lengua, a veces no se puede simplificar. (Ya advertía esto Sáenz de Oíza, hace tantos años, cuando se comentaba el libro de Alexander y Chermaief, "Comunidad y privacidad". Oíza, que sabía inglés, repetía siempre que debería haberse traducido como "Comunidad y vida privada").
 
§      No diga "tipos", y mucho menos "tipologías", cuando se refiere a usos o a clases de usos en arquitectura. Es una barbaridad decir "tipos" o "tipologías" cuando nos referimos al conjunto o sumatoria de usos edificatorios: viviendas, escuelas, bibliotecas, iglesias, polideportivos,.....
 
§      No utilice sistemáticamente el presente histórico. Es decir, no diga siempre "fulanito nace en León en 1953"; dé una oportunidad al lenguaje directo, esto es, al pasado: "fulanito nació en León en 1953". El presente histórico no es incorrecto, pero significa casi siempre un cierto lenguaje figurado, un punto, aunque sea leve, de retórica. O de fantasía: nos hemos ido al pasado y hablamos desde allí en presente. Ni la retórica ni la fantasía están prohibidas, en absoluto. Es más, me parecen recomendables. Pero deben de ser tanto conscientes como justificadas. Si uno quiere ser retórico es por algo. Y si uno lo es gratuitamente o sin saberlo, lo que queda es lenguaje banal. O sea, de segunda clase.
 
§      No diga "tengo en mente", o frases semejantes. Es un anglicismo inadmisible. ¿Para esto nos sirve aprender inglés? En castellano se dice y se ha dicho siempre "tengo en la cabeza". Pero incluso si admitiéramos el anglicismo habría que decir: "tengo en la mente". Nunca sin artículo, nunca.
 
§      No pronuncie (como los "gringos") México o Texas con "x". Aunque lo vea escrito con x, se pronuncia "Méjico" y "Tejas", con j. Escuche a los mexicanos y lo oirá, con una j algo aspirada. La x es una grafía antigua de la j, conservada en América.
 
§      No diga nunca "a nivel de" si no está hablando de lo que nivel significa: alturas, físicas o figuradas, jerarquías y cosas semejantes. Esto es, de niveles reales. Si no son niveles, debe evitarse y sustituirse por "en el campo de", "en relación a", "hablando de", "teniendo en cuenta a"...., y cosas semejantes. No sustituya partículas cortas por expresiones compuestas.
 
§      No diga "en torno a" si puede decir "de"; no diga "junto a" si puede decir "con".
 
§      No diga "en aras  de" si puede decir "para".
 
§      No diga "anteriormente a" si puede decir "antes".
 
§      No  diga "en la noche de ayer" si puede decir "anoche". 
 
§      No diga "a la vista de" si puede decir "ante".
 
§      No diga "a bordo de" si puede decir "en".
 
§      No diga "en torno a" si puede decir "sobre".
 
§      No diga "de acuerdo con" si puede decir "según".
 
§      No diga "a través de" si puede decir "mediante".
 
§      No diga "a lo largo de" si puede decir "en".
 
§      No diga "de cara a" o "con vistas a" si puede decir "para". Use las preposiciones, que para eso están, son más cortas y evitará la pedantería.
 
§      No diga "como muy", "como bastante" o "como menos", "como más", y otros comos diversos. El "como" es sólo comparativo. Quítelo si no hay tal comparación. Quedarse "como muerto", por ejemplo, está bien.
 
§      "Tema": cuestión, asunto, expediente, proyecto, negocio, propósito,.... Busque la palabra buena y olvide el "tema"; no lo use sistemáticamente.
 
§      El uso indebido del "de que" es muy feo, como es sabido, es lo que se llama un vulgarismo. Se dice "le dije que no fuera " y no "le dije de que no fuera". Y "le ordenó que no protestara" y no "le ordenó de que no protestara". La  preposición "de" no debe estar si lo que viene detrás, encabezado por la conjunción "que", es un complemento directo. "¿Qué le dije?" "Que no fuera". Eso es un complemento directo. Cuando no hay complemento directo, la preposición "de" ha de estar. Por ejemplo en "Eso depende de que llegue a tiempo", o "Estoy seguro de que fue allí", que son frases correctas.
 
§      No diga "rol", galicismo pedante. Diga "papel". Y aunque decir "desempeñar o "representar" un papel es correcto, es mucho más elegante la locución tradicional de "jugar un papel".
 
§      No diga "histórico" cuando algo le parece tan importante que debería, casi, pasar a la historia. Diga "memorable", mejor y más exacto.
 
§      No diga cosas "puntuales"  o "puntualmente" cuando no se refiera a puntualidad horaria, es decir, a llegar a tiempo. El inglés "punctual"  ha de traducirse por "local", o "localmente". También puede ser "parcial", "concreto", o "limitado a". 
 
§      Existe "ilegal", pero no "ilegalizar". El diccionario ha admitido "deslegalizar".
 
§      "Reiniciar", mala palabra, se ha impuesto con los ordenadores. El inicio es sólo el inicio, y por lo tanto un segundo intento  ya no es el inicio, ya no puede serlo. Siga usted con "reiniciar" en los ordenadores, para no tener problemas prácticos, pero en lo demás use "reanudar". Por favor.
 
§      "Obsolescente" y "obsolescencia" son neologismos anglicistas de uso casi inevitable, porque tienen difícil o larga sustitución en castellano. "Obsoleto", sin embargo, ya no es así,  y aunque no es incorrecto, puede ser evitado (siempre para orillar la pedantería) pues puede sustituirse por "desusado", "en desuso", "anticuado", "envejecido", "arcaico", "viejo", "vetusto", "pasado de moda", "trasnochado", "rancio"....
 
§      "Praxis" existe desde siempre, pero en su uso resulta casi imposible evitar la cursilería y la pedantería. Sólo puede tener uso lógico en el lenguaje técnico de la filosofía y de la política. Si no está en eso, diga, simplemente, "práctica".
 
§      Decir "de motu propio" es una pedantería y, además, un error. Es mejor decir "espontáneamente". Pero si uno se empeña en emplear el latinajo hay que decir "motu proprio" Fíjense bien, sin "de" y "proprio", con dos erres.
 
§      No emplee usted nunca, jamás, por más que la moda prosiga adelante, el uso de exclamaciones o interrogaciones sólo al final. Es estúpido y no puede disfrazarse de comodidad. El castellano es el único idioma con estos signos al principio y al final, lo que es estupendo, y no puede renunciarse a ello por más fuerte que sea la anglofilia o la presunción de modernidad.
 
§      "Nominar", en castellano, quiere decir "dar nombre", no proclamar candidatos.
 
§      Proclamar candidatos se dice "designar" o "elegir". El equívoco viene del verbo inglés "to nominate", aunque no sólo significa eso.
 
§      "Adolecer" es tener el defecto que se cita, no el contrario. "Adolece de pereza" es tener pereza, no tener falta de ella. Adolecer es algo así como dolerse de algo. Y, por lo tanto, se duele uno de lo malo, no de lo bueno. Es decir "adolecer" es tener algo malo, aquello que se dice. No es carecer de algo.
 
§      No debe decirse "esponsorizar", bárbaro anglicismo, sino "patrocinar".
 
§      No diga "concretizar", sino "concretar"; no diga "culpabilizar", sino "culpar".
 
§      No diga "optimizar", sino "optimar"; no diga "priorizar", sino "dar prioridad". Y así otros.
 
§      No diga ni escriba "coexión". Es "cohesión".
 
§      Se dice "el águila", "el agua" o "el área; pero se dice también "esta águila", "esta agua" y "esta área". El artículo cambia el género delante de ha o a, acentuadas, pero no el pronombre demostrativo, que permanece en femenino.
 
§      Puede decirse tanto "tutoría" como "tutela", pero nada más. "Tutorizar", sin embargo, es bastante feo, y, probablemente, incorrecto. Es mejor "tutelar".
 
§      No se debe confundir "señalar" con "señalizar". Señalar es hacer o producir una señal; señalizar es poner señales.
 
§      No emplee el infinitivo si lo que quiere es emplear el imperativo. No diga, o escriba: "Callar" o "cerrar", si lo que quiere decir es "callad" o "cerrad". Y, en los letreros imperativos, no trate de tú a los desconocidos y anónimos destinatarios. En el letrero "Cerrar esta puerta" hay dos faltas, el infinitivo y el tú. Lo correcto es escribir: "Cierren esta puerta, por favor".
 
§      No trate a la gente desconocida de tú, ni verbalmente ni por escrito. No crea que el tú es más moderno, agradable o de confianza. Ahora se usa incluso como algo publicitario. Pero el tú es muchísimas veces una falta de respeto. Todo el mundo tiene derecho al usted, sobre todo los inferiores en edad o jerarquía. En las ordenanzas militares, incluso figura "dar el usted" como obligación del mando.
 
§      No diga "preveer", sino "prever", si lo que quiere decir es ver por anticipado, adelantarse a lo que ocurrirá. El error viene del verbo "proveer", completamente distinto, pues significa dotar de provisión, satisfacer las necesidades.
 
§      No diga "llevar la razón", sino "tener la razón", o "tener razón", que es más correcto.
 
§      No diga "bajo mi punto de vista", o "bajo el punto de vista de...", sino "desde mi punto de vista". Los puntos de vista tienen un origen, pero no están bajo nada.
 
§      No diga "el sector del ladrillo", como los políticos y los periodistas. Evite las cursilerías y tonterías al uso y gane precisión. El "sector del ladrillo" sería, estrictamente hablando, el sector de la industria de materiales cerámicos para la construcción, por lo que no debería emplearse como metáfora, supuestamente expresiva o graciosa, para referirse a dicho sector de la construcción, o al inmobiliario. Porque, "el ladrillo" ¿se refiere a la industria de la construcción, al negocio inmobiliario o a los dos juntos? Pues son tres cosas distintas. A lo mejor no estaría mal precisar de qué se habla.
 
§      No diga "quinceavo" o "onceavo" si lo que quiere decir es "décimo quinto" o "undécimo". La terminación en "avo" se refiere sólo a fracciones. Un "quinceavo" es la resultante de algo dividido en quince. Si no recuerda, no sabe el ordinal  correcto, o éste no existe, diga "el puesto 15", "el orden 15" o "el lugar 15". De hecho, no hay nombres para ordinales de cantidades grandes, por lo que en esos casos sólo pueden usarse expresiones como "el puesto 253". 
 
§      No diga cosas como "por culpa de una lesión no podrá jugar". Esto es, no emplee "por culpa de" en vez "a causa de", que es, probablemente, lo que quiere decir. Asigne culpas cuando haya culpas y causas cuando se trate de causas.
 
§      No diga cosas como "no se puede partir de la premisa de que vaya a trabajar".  Eso no es una premisa (término demasiado filosófico para ser coloquial), sino, como mucho, un "supuesto".
 
 
Tomado de: Notas de Antón Capitel