jueves, 27 de noviembre de 2014

Historia sagrada

 
 
PARROQUIA
SANTO DOMINGO DE GUZMÁN
 
 
HISTORIA
 
En el año 1783, el Obispo de Trujillo Baltasar Jaime Martínez de Compañón y Bujanda (España, 1737 - Bogotá, 1797) a cuya jurisdicción pertenecía el curato de Huancabamba con sus anexos Sondor y Chalaco (Sancos pertenecía a este último), ordenó construir una Iglesia, la misma que fue puesta bajo la advocación del fundador de la Orden de Predicadores y que según certifica el cura Dr. Buenaventura Ribon y Valdivieso, Párroco de la Doctrina de Huancabamba en 1780- 1784, Sancos tenía una población de 515 almas, que justificaba el establecimiento de una Iglesia.
 
Todos los pueblos cristianos del orbe tenían su defensor ante la adversidad o enemigos que se encuentran ante el camino de la vida. Su protector espiritual es el Santo titular de la Iglesia escogido y venerado por sus fieles de ayer, hoy mañana y siempre.
 
La institución de la Iglesia que llegó a nuestro continente con su descubrimiento por Cristóbal Colon, estrenó aquí uno de sus acrisolados principios que consistía en bautizar el lugar donde se establecía el pueblo, con el nombre de un integrante de un santoral.
 
En el Perú y sobre todo en Piura, la práctica de dar a los pueblos edificados y reedificados, nombres de santos de nuestra Iglesia, se llevó abundosamente, pues tenemos: San Nicolás de Tumbes, San Miguel de Piura, san Francisco de la Buena Esperanza de Paita, San Pedro de Huancabamba, Santa Ana de la Huaca, San Fernando de Chalaco, solo por colocar escasos ejemplos, destacando que en la mayor parte de los casos el nombre vernacular del pueblo iba predicado al santo patrono.
 
En el caso nuestro debió ser Santo Domingo de Sancos, pero la excepción se debió a que el santoral registraba barios santos de este nombre, entre ellos Santo Domingo de Silos, Santo Domingo de Guzmán. Luego se omitió el Sancos y quedó el que ahora llamamos afectuosamente.
 
IGLESIA DE SANTO DOMINGO
 
La Iglesia levantada hace actualmente 205 años en el corazón de la ciudad con su patrono venerado por los dominicanos, ha perpetuado devotamente el nombre de Santo domingo de Guzmán, que en esta zona andina del departamento de Piura se ha levantado hace 102 años como importante distrito de la Provincia de Morropón.
 
Santo Domingo, cuya belleza natural admiró el sabio Antonio Raimondi, se sabe por la historia que fue el obispo Baltasar Jaime Martines de Compañón y Buajanda, quien ordenó en el año 1783, que se construyera la iglesia de Santo domingo de Guzmán, al que no cabe duda bautizó, con el nombre de Santo Domingo de Guzmán en homenaje a la vida y obra de quien en vida fue fundador de la obra de predicadores, en recuerdo a la primera ciudad americana que nació como fruto de la empresa española y al hermoso paisaje primaveral que presenta el accidentado terreno donde se levanta hoy el añejo distrito Sanqueño y que según certificación del cura, el Dr. Buenaventura Ribón y Valdivieso: Párroco de la doctrina de Huancabamba y sus anexos correspondientes al quinquenio 1780 – 1784, por esa fecha tenía una población de 515 almas, y justificaba canónicamente el establecimiento de una Iglesia.
 
Esta Iglesia perduró hasta 1907, que fue derruida para dar paso a una nueva construcción siendo vice párroco de Santo Domingo el Presbítero Manuel María Loayza, de nacionalidad ecuatoriana, las personas notables del distrito entre las que se recuerdan: Don Polidoro Carnero, su esposa Carmen Morey, Eloy Castro Alvarado, Dolores Castro Alvarado, Pablo E.
Castro, Pola García y muchos pobladores más, formaron en 1907 un comité, cuya finalidad era la construcción de nuestra iglesia en el mismo lugar de la añeja casa del Señor. La construida y bendecida el 04 de 1784 que hemos descrito anteriormente resultaba muy pequeña y estaba completamente deteriorada.
 
Para el efecto acudieron también muchas personas de toda la circunscripción distrital. Acordaron que todo en vecindario preste su concurso personal aportando su trabajo o contribución pecuniaria; unos confeccionamos adobes, tejas, ladrillos, etc., otros acarreando madera, guayaquil, caña brava.
 
Para la dirección de la obra, se contrataron, maestros albañiles de cuenca-Ecuador, siendo los principales don Manuel Jesús Espíritu Santos Puya Huary, Manuel Vázquez, quienes según contaban nuestros mayores, trajeron algunos peones de la tribu de los Saraguros y fueron secundados por ayudantes locales.
 
Las paredes de adobe son consistentes y tienen 1.50metros de ancho, el largo del Iglesia es de 50 metros y 15 de ancho.
 
La obra fue proyectada para dos torres, sin embargo por la premura del tiempo, solo se terminó la actual, dejando el espacio necesario para la otra que todavía se puede apreciar en la parte de la calle Comercio.
 
Para solventar los gastos que demando la construcción además de la contribución económica de la feligresía, se realizaron diversas actividades, como de venta de viandas, donaciones, rifas de animales vacunos, caballares, etc. Que los feligreses ofrendaban para los fines propuestos. Se pagaba así a los trabajadores foráneos y la compra de algunos materiales propios del lugar.
 
La madera la regaló don Eloy Castro Alvarado y sus hermanos: José María y Dolores Castro propietarios de la hacienda Simirís, Caracucho y Jacanacas, doña Pola García, propietaria de Tuñalí, el señor Fernando Reusche, de la hacienda San Jorge, y algunos otros vecinos. El cielo raso era de caña de guayaquil, con barro y yeso; sin embargo éste fue retirado
años después, por encontrarse deteriorado.
 
Las principales maderas que se usaron fueron: chamelico, cedro, guayacán, flor de agua, yuto, piñan y guayaquil.
 
En el año 1932 el R.P. Carlos Vega Julia construyó la casa parroquial anexa al templo, que sirve de alojamiento y despacho a los religiosos a cargo de la grey.
 
La estructura interior eran pilares de madera de chamelico, tijerales y otros que fueron retirados en 1982, cuando el R.P.
 
Luis Álvarez Jiménez, remodeló el templo y se pusieron en tijerales de fierro, techo de calamina y piso de cemento.
 
Posteriormente en el año 1997, aproximadamente el R. P. Justo Miguel Panta Adrianzén remodeló los altares de los santos y Vírgenes. Se retiraron los altares de madera y se construyeron de yeso y cemento, cavando las paredes y hacerlos en el interior de estas.
 
EL ALTAR MAYOR
 
Era réplica del que tiene la Iglesia de Ayabaca y fue edificado por el maestro carpintero ayabaquino don Leonor Guerrero Pozo, siendo bendecido en 1911, también trabajaron Don Leopoldo Armida, de nacionalidad ecuatoriana.
 
Fuente: Tomado de la página “Parroquia de Santo Domingo de Guzmán”.
 
 
 
 
 
 
El obispo de Trujillo, Baltazar Jaimes Martínez de Compañón y Bujanda, fundador del pueblo de Santo Domingo de Guzmán.