miércoles, 23 de octubre de 2013

Por ellas

 
 
¡Que vivan mis tetas!
CRISTINA FALLARÁS*
En solidaridad con las activistas del movimiento Femen, y en protesta contra todo tipo de censura, –ya sea religiosa, política o social– a continuación presentamos esta sugestiva nota, a la que agregamos nuestra consigna: “¡Que vivan todas las mujeres del mundo!”. [El editor de Diez Ayllus] 
 
Hay tetas, tetitas, tetonas, ubres, botones, colinas de poeta, medidas de rey, tetas pechuga de corista vieja, tetas bandeja de cocinera asada, senos de saludo revolucionario, de manifestación vibrante, cántaros de miel, pechitos de manzana y dulces blancuras de ilusión conventual, tetas con pelo y terciopelos blandos.
Hay tetas coronadas en rosa tembloroso, en marrón apretado, en violeta de labio, en rojo irritación, en negro prieto, en el color de las magdalenas recién salidas del horno de la vieja casa.
Hay, se sabe, hombres dados a la teta, y mujeres también, tendencias claramente monticulares frente a las otras, a las abismales, a las tendencias hacia los largos túneles del cuerpo. Un pintor y una teta son la esencia misma de la historia del arte.
Las chicas de Femen lucen, muestran tetitas sin caída, ingrávidos senos insolentes, tetas proclama que lo mismo insultan a los biempensantes, quienes las rememoran luego en goces solitarios, que a las ya muy paridas y a las veteranas, que se preguntan por qué no hay teta blanda entre las Femen, por qué no hay teta tortilla francesa, teta bota de vino en las protestas.
Y el otro día, en el Congreso de los Diputados, a una mujer le miraron las tetas. Parece que era una profesora que acudía como simpatizante del PSOE, y que le obligaron a quitarse la camiseta. Era evidente que bajo aquella prenda no escondía metralleta ni escopeta. Solo el cuerpo. Ah, qué delicia nueva, el cuerpo como amenaza pura, escueta. ¡La teta como arma! La teta metralleta, teta escopeta, teta.
Comprendo el enojo y la ofensa a la mujer, pero no puedo dejar de celebrar aquí esta nueva evidencia: ¡un arma en cada teta! Me siento, desde que me he enterado, más dotada, escuadra, flota, incluso amartillada.
Que vivan, pues, mis tetas.
Fuente: Diario El Mundo. Madrid, 21 de octubre del 2013.
* Escritora y periodista.
 


lunes, 14 de octubre de 2013

Todo se compra, todo se vende

 
 
TODO ESTÁ EN VENTA: DESDE SEXO HASTA LA PROLONGACIÓN DE LA VIDA
Mac World: la cultura global*
Oswaldo de Rivero**
 
Ginebra.- Se está difundiendo cada vez más por todo el planeta una cultura que promete la felicidad con la gratificación instantánea de todos los deseos y necesidades materiales, y para ello promueve un creciente consumo de todo tipo de bienes y un permanente entretenimiento, es la cultura Mac World. Esta cultura global penetra todas las culturas nacionales, es casi irresistible porque todo el tiempo inventan nuevos productos y gadgets y ofrece a los consumidores todo, desde sexo, moda, música, videojuegos, hasta computadoras, automóviles, viajes exóticos, belleza y prolongación de la vida. Mac World es una cultura que sobre todo entretiene con música y con imágenes, estas últimas particularidades de violencia y velocidad. Masters of Universe, los Power Rangers, las Tortugas Ninja, los filmes y los juegos de videos r+apidos y violentos fascinan a millones de niños y adultos de las más variadas etnias. Mac World no es de ninguna manera una cultura rígida, se adapta, el BIG Mac se sirve con vino francés o cerveza alemana. La muñeca Barbie se vende en más de treinta variedades étnicas, Mickey habla ruso, Rambo insulta en turco, MTV mezcla música katakali de la India con rock, la fiesta de hallowen se celebra con diferentes estilos en América Latina, Europa y Asia, y el idioma de Mac World, el inglés, incorporando términos y acentos de otras lenguas, se consagra como la lengua global al ser hablada por más de 1,000 millones de personas. Además, entreteniendo y adaptándose, la cultura Mac World uniformiza el paisaje urbano del planeta. En todas las grandes ciudades se ven sneakers (zapatillas), jeans, walkmans, brotan grandes centros comerciales similares y una plaga de individuos con teléfonos celulares convierten en oficinas los automóviles, los restaurantes y los teatros.
Mac World es básicamente el american way of live que se proyecta, se mezcla con las culturas nacionales y se globaliza, uniformizando la vida cotidiana del planeta. Inclusive en los países donde el integrismo religioso y el tribalismo nacionalista se oponen a este estilo de vida, las poblaciones jóvenes siguen el american look, utilizan su tecnología y son adictos a la videología norteamericana, no se pierden un episodio de Dallas o un filme como Titanic o El rey león y menos aún sus hits musicales. Esta conquista norteamericana del mundo no se debe a un férreo poder militar, no es una hegemonía romana, es más bien una suerte de poder suave eficaz, reclutante, ideológico, un imperialismo consentido que los estrategas norteamericanos llaman the american soft power. Hoy casi todos los jóvenes del mundo quieren vivir, consumir como lo hacen los jóvenes norteamericanos y los imitan. Para ser cool hay que tener un cierto estilo yanqui.
La Aldea Global
Mac World en el mundo de Mac World, el hábito hace al monje. Para ser cool hay que clonar el look global de moda. La actual indumentaria global también uniformiza y llega hasta encubrir las desigualdades sociales. El uso del jeans, sneakers, polos y chaquetas ha demolido la apariencia extremadamente clasista que existía en las calles del mundo entre señores de cuello y corbata y clase trabajadora. En este look global, los logos, las marcas, los dibujos, las inscripciones (en inglés), la bandera y las insignias norteamericanas en polos, jeans, casacas, jockeys y otras prendas de vestir sirven también para identificar y dar identidad a individuos de una masa global cada vez más uniformada que sólo tiene como principal sentido de su vida consumir siempre lo que Mac World pone de moda.
En Mac World el individuo deja de ser ciudadano y se convierte en consumidor. El consumo material se convierte en la actividad humana principal. La esencia del individuo se define a través de los bienes que posee y los servicios de que goza. La participación política ciudadana , que es la esencia de la civilización occidental y del capitalismo democrático, se va carcomiendo por una cultura de gratificación material instantánea, obsesivamente consumista y escéptica frente a la política. En Mac World se mercantiliza todo, la naturaleza, el cuerpo humano, el arte, los deportes, la política, la religión. No es por ello una sorpresa que en muchos casos se sacrifique la defensa de la democracia y de los derechos humanos en el altar del dios mercado y exista benevolencia con regímenes antidemocráticos y corruptos de Asia, África y América Latina. Mac World, a pesar de su pedigree democrático capitalista anglosajón, puede convivir muy bien con la barbarie política a condición de que ésta consuma.
La cultura mac World está impulsando así un capitalismo primario, al cual no le interesa la democracia y que está preocupado en vender música pop, Coca Cola, Nikes o McDonald‘s que en los derechos humanos y el desarrollo de la sociedad civil. Así, muchos países de América latina, Asia, África o Rusia lo único que tienen de capitalistas es el consumo de productos Mac World. Los ghettos de altos ingresos de sus sociedades están llenos de ellos, pero este hecho, por sí solo, no los ha convertido en genuinas democracias capitalistas modernas. En realidad, lo único que esto ha logrado es que importen más, que se endeuden más y que sus sociedades se sumerjan en la cultura Mac World de la gratificación instantánea, de la ganancia rápida y de la obsesión por participar en el banquete del consumo material por todos los medios y a cualquier precio.
Mac World va creando su propio espacio urbano por el planeta. Todos los grandes centros comerciales del mundo se parecen, una vez que se ingresa en uno de ellos, sólo el paisaje étnico de los consumidores nos dice en qué ciudad del mundo estamos.  Los grandes centros comerciales son las nuevas catedrales del consumismo de Mac World, donde el shopping reemplaza la actividad cívica, donde el joven ciudadano se va convirtiendo poco a poco en consumidor hasta despreocuparse y volverse escéptico sobre la marcha política de su localidad y su país. La nueva urbanización gigantesca consumista destruye el concepto vivencial de barrio, no tiene iglesia ni municipio, desaparecen la tienda de la esquina, los clubes, bares y bistrós vecinales. El nuevo barrio global es un gran centro comercial frío, plástico, donde se concentra todo lo que es vendible y donde nadie se conoce. Tampoco las nuevas zonas de viviendas residenciales de Mac World tienene vida comunal, son urbanizaciones sin vecinos, una serie de residencias anónimas cercadas, vigiladas por policías privados y redes internas de televisión. Más allá de estas zonas urbanas que va creando mac World en el planeta, se extienden, fuera de moda, las antiguas calles comerciales y vecinales de las ciudades del mundo y sus periféricos y enormes complejos habitacionales, donde habita gran parte de la población con ingresos medianos y bajos y también una underclass desempleada y violenta. En el caso de los países llamados en desarrollo, se extienden además extensas barriadas habitadas por la pobreza masiva, el desempleo, la informalidad y una creciente e incontrolable delincuencia.
Los habitantes de las áreas residenciales Mac World de México, Lima, Johannnesburg, Sydney, Los Ángeles, Harare o Bombay, a pesar de las distancias continentales que las separan, viven en condiciones de vida muy semejantes entre ellos pero muy lejanas de los habitantes de las zonas urbanas pobres que las rodean. La Aldea Global Mac World tiene así su calle principal conformada por los grandes centros comerciales y los ghettos residenciales opulentos, detrás de esta calle principal proliferan los centros urbanos de bajos ingresos, los tugurios, las barriadas, favelas, pueblos jóvenes que conforman las áreas urbanas más extensas y pobladas del planeta, donde la mayoría uniformada con jeans, polos y casacas consume productos Mac World baratos y no pierde la esperanza de participar algún día en el gran festín del alto consumo material.
No solamente Mac World crea su propio espacio sino también su propio tiempo. En efecto, su nuevo ícono, el teléfono celular, que debería liberarnos de la oficina, nos vuelve prisioneros de ella y expande el tiempo de trabajo sin merced a los automóviles, restaurantes, a los cinemas, teatros, al campo, a la playa. La eterna conexión a que nos somete Mac World confisca el tiempo dedicado al descanso, a la cultura y al enriquecimiento de las relaciones personales. Los seres humanos nos hemos vuelto omnipresentes, siempre estamos. La ultraconexión se expande como una epidemia que no tiene cura y confunde el tiempo de las actividades humanas con el tiempo único Mac World, tiempo que es sólo para trabajar, la fast food sirve para dedicar tiempo al trabajo, pero no es suficiente, son necesarios también los desayunos y los almuerzos de trabajo. En Mac World hay que vender y comprar cada vez más cosas en el menor tiempo posible. La temporalidad vital transcurre entre el stress que causa competir para vender más productos y el stress que causa no saber qué producto escoger.
Supermercado global
Luego de casi 12 años de políticas neoliberales [recuérdese que este artículo apareció en 1999, nota del editor] y varias crisis financieras, los consumidores de productos y servicios globales no llegan a los 1,800 millones en una población mundial que se acerca a los 6,000 millones. En los países subdesarrollados 1,300 millones viven con un dólar diario y otros 2,5000 millones con dos dólares diarios. En casi 100 países pobres la renta per cápita no aumenta desde hace 15 años. Los únicos productos que se están consumiendo globalmente son música, filmes, series televisivas y artículos de consumo barato, como jeans, sneakers, polos, fast food, cigarrillos. Las demás preciosidades globales, como automóviles, computadoras, videocámaras, teléfonos celulares, faxes, internet, turismo internacional y vestimenta de calidad son consumidas solo por una minoría global. Según cálculos de banqueros internacionales sólo 1,000 millones de personas tienen ingresos para ser “bancables”, es decir, proponerles tarjetas de crédito internacional para consumir. Los mismos banqueros admiten que no ven ninguna señal para que esta situación cambie y se constituya un genuino supermercado global.
Lo que intenta la cultura Mac World no es otra cosa que transmitir los patrones de consumo insustentables de unos 1,000 millones de consumidores de los países industrializados hacia los casi 5,000 millones de habitantes del mundo desarrollado. La ironía es que el desempleo, la pobreza y la exclusión social no permiten adoptarlos, si no la biosfera planetaria sería consumida rápidamente por 5,000 millones de tarjetas de crédito. Decididamente, para realizar la utopía Mac World necesitaríamos uno o dos planetas adicionales.
La utopía consumista
La cultura Mac World no es espontánea, se genera en su mayor parte a través de empresas transnacionales que necesitan crear clientes inventando nuevos íconos culturales: música, filmes, videos, nuevos looks, nuevas prendas de vestir, fast food, nuevos juegos cibernéticos, nuevas técnicas de comunicación, nuevas computadoras, nuevos parques de diversiones. Estas empresas emplean consultores llamados cool hunters (cazadores de lo que es cool), que investigan no sólo el mercado sino las tendencias sicológicas, los deseos colectivos y las posibilidades de injertos multiculturales para crear nuevas necesidades y así vender nuevos productos. Así, muchos de los productos de Mac World son creados sin relación con las necesidades reales de los consumidores. Las necesidades se crean por la promoción, el condicionamiento y la persuasión de la astucia publicitaria. En otras palabras, las empresas de Mac World determinan globalmente qué se produce, cómo se produce y para quién se produce.
La utopía Mac World sería lograr una suerte de pax mundial consumista que convirtiera a todo el planeta en un supermercado perpetuo despolitizado, desnacionalizado y homogenizado sólo por el consumo de bienes y servicios constantemente inventados. El talón de Aquiles de esta utopía consumista es la falta de poder adquisitivo debido a la pobreza y el desempleo en el mundo subdesarrollado y también los límites ecológicos que tiene la globalización de los patrones de consumo del american way of life.      
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* Fuente: La República. Cultural (online). 22 de agosto de 1999.
** Diplomático peruano.
 


martes, 1 de octubre de 2013

Ayabaca

 
 
 
 
El distrito de Santo Domingo perteneció a la provincia de Ayabaca hasta el año 1936, cuando pasó a formar parte de la recién creada provincia de Morropón, con su capital Chulucanas. Sin embargo, histórica, económica, social y culturalmente nuestro distrito está más próximo a la primera de las provincias nombradas, como nos lo hace ver este interesante artículo que presentamos a continuación. [El editor de Diez Ayllus]
 
Paisaje cultural de Ayabaca*
JAVIER HERNÁNDEZ RAMÍREZ
 
El patrimonio etnológico de este paisaje cultural [de Ayabaca] constituye una riqueza injustificada­mente minusvalorada. Entre las manifestaciones más destacadas de este patrimonio destacan la arquitectura vernácula, una diversificada cocina ritual y doméstica, la artesanía, el intenso calendario festivo y un sistema de creencias y prácticas curativas tradicionales muy vinculado a la naturaleza andina.
 
Urbanismo
 
Entre los rasgos más particulares y atractivos del paisaje cultural de Ayabaca están su urbanismo y la arquitectura vernácula. El carácter diseminado del poblamiento y la conforma­ción de pequeñas aldeas, salpicadas por todo el territorio de la selva alta generan una imagen de gran belleza.
La mayor parte de la población es rural y habita en casas relativamente aisladas en el interior, rodeadas de campos de labor, bosque o zonas de pastizal que se hayan diseminadas por todo el territorio habitable. Pero también existen pequeñas poblaciones lla­ma­das caseríos, situadas en las faldas de los cerros, al abrigo de las quebradas, cuya población oscila entre los cien y los quinientos habitantes, la mayor parte de ellos vinculados por lazos de parentesco.
La disposición urbana de estos caseríos es muy interesante. Unos se configuran como pueblos-calles, pues sus casas se disponen linealmente paralelos a la trocha, y otros adoptan un estructura semicerrada en torno a una plaza que es cerrada por una pequeña y, a menudo muy pintoresca, iglesia.
Esta disposición de pueblos-plazas favorece la interacción social. Los caseríos son centros donde se ubican las sedes de las comunidades y de la administración, la iglesia y en algunos casos pequeñas tiendas y bares. En épocas de fiesta, mercado o asambleas de comunidad y de ronda los caseríos atraen a la mayor parte de la población, la cual vive dispersa por la selva en casas o conjunto de casas.
 
Arquitectura
 
La arquitectura vernácula es de gran valor etnológico. Encontramos dos tipos principales de casas: de quincha y de adobe, pero en ambos casos se caracterizan por el aprovechamiento de materiales autóctonos. Las primeras son las más tradicionales y sencillas.
El material con que se hacen los tabiques es una mezcla (torta) de barro, agua, pasto y hoja de caña de azúcar secos que se coloca entre carrizos dispuestos transversalmente, los cuales actúan como vigas de sujeción de la estructura. Este muro se enluce con el llamado empañete: un barro especial más fino que el anterior que se solidifica con excrementos de ganado vacuno y la estructura se cubre con un tejado de paja. El otro tipo son las casas de adobe, cuyos paramentos son construidos con bloques de barro no cocido mezclados con una gramínea denominada nudillo, que se superponen y sujetan con vigas (llaves). Este tipo de estructura permite la construcción de un segundo cuerpo al que se accede mediante escaleras de madera exteriores que comunican a interesantes terrazas balaustradas también de madera que son sostenidas por vigas a menudo labradas artesanalmente.
Estas viviendas son cubiertas con tejas de barro cocido en hornos locales. Además del barro utilizado para los muros y las tejas, se utilizan materiales autóctonos como la caña guayaquil para realizar los techos de las dependencias interiores (enserche), puertas, camas y vallas, así como el carrizo, que es un tipo de caña flexible muy usada en la construcción de techos y muros.
Una de las transformaciones de la fisonomía urbana más importantes vividas en las últimas décadas es la del reemplazo de las viviendas de quincha por las de adobe. Este cambio tiene importantes implicaciones sociales, ya que las casas de quincha se han construido tradicionalmente por la familia extensa con materiales autóctonos recolectados de la propia chacra o de tierras comunales. El reemplazo de este tipo de inmuebles por las casas de adobe supone que el modelo de autoconstrucción (elaboración de la torta, techado con paja, empañete, etc.) vaya desapareciendo y se generalice la construcción especializada, la producción de tejas artesanales por alfareros y que la producción de adobe crezca considerablemente, lo cual es visible en los caminos, las entradas de las casas e incluso en las propias plazas centrales de los caseríos, donde es habitual observar hileras de ladrillos de adobe secándose al sol. No obstante, sigue siendo la propia familia la que lleva a cabo las labores de mantenimiento anual de las casas.
 
Gastronomía
 
Como sociedad campesina, en estas viviendas se elaboran y consumen alimentos producidos mayoritariamente en el medio (estofados y guisos de gallina criolla, el cerdo (chancho) frito y el cebiche de carne principalmente) que se acompañan de abundante arroz, maíz o patatas fritas y diversos tipos de frutas tropicales que complementan la dieta. Otros platos más ocasionales son el mote con arvejas y las sancochadas con maní (guiso con patas de cerdo). El queso de vaca, el queso muy fresco sin sal y con miel (quesío), las ensaladas, el queso ahumado (queso serrano) y diversos tipos de frutas tropicales complementan la dieta (granadilla, lúcuma, chirimoya).
Gracias a la importante producción de caña de azúcar por toda la sierra, la repostería es bastante interesante. Destacan cuatro productos: el bocadillo, el manjar blanco, la conserva y el alfeñique. Todos ellos son elaborados por todos los miembros de los grupos domésticos que durante determinadas fechas del año se dedican casi exclusivamente a su elaboración. El bocadillo es una especie de turrón compuesto de miel de caña de azúcar [y maní] como elemento principal a la que se añaden saborizantes naturales (vainilla). La caña es molida en trapiches, que abundan en la zona. El manjar blanco o natilla es un dulce compuesto por leche cocida con azúcar combinada con frutos nativos y la conserva es otro pastel cuyos ingredientes principales son miel de caña, zambumba, achira, camote y arracacha. Por último, el alfeñique es una confitura de azúcar de caña a la que se añaden ingredientes naturales. Todos estos productos constituyen un complemento a las rentas domésticas campesinas y se consumen en las fiestas patronales con queso y mazapán y pueden adquirirse durante todo el año en la capital provincial. También es diversa la producción de miel. En la sierra se producen cuatro tipos. La miel de palo, que es producida por abejas nativas, la miel de abeja, la miel de tierra y la miel de caña con la que se obtiene panela granulada o chancaca, que constituye en la actualidad la principal producción agroindustrial de la zona.
La mejor gastronomía serrana se visibiliza en las fiestas. Comer y beber colectivamente refuerza los lazos entre los comuneros y vecinos y asegura el éxito de las celebraciones. Se beben (toman) distintas modalidades locales de licor de caña (canelazo, cañazo, guarapo) y otras bebidas alcohólicas resultado de la maceración de distintos frutos (moras, mango, ciruelo, toronche, hierbaluisa, chirimoya) y se comen guisos típicos y muy preciados como el plato hornado compuesto por jamón de cerdo (chancho), cebolla, patata (papa) y verduras.
 
Economía
 
En esta sociedad campesina, muchos de los productos de consumo cotidiano son elaborados por la propia población haciendo uso de materiales locales. La escasa renta de las familias campesinas y el mantenimiento de redes de cooperación comunitarias basadas en principios como la ayuda mutua y la reciprocidad explican que las familias sean unidades de producción, intercambio y de consumo. Esta dinámica favorece la perpetuación de actividades artesanales con una clara función de uso. Así por ejemplo, gran parte de la indumentaria que visten los pobladores es confeccionada por mujeres en sus viviendas en telares. Una imagen habitual que se puede observar en el entorno de las casas y caseríos es la de mujeres hilando y tejiendo en las puertas de sus casas, porque tejer e hilar son actividades femeninas tradicionales. Estas mujeres elaboran jerséis, pantalones, calcetines, ponchos, y la vestimenta tradicional femenina (anacu) para los miembros de su grupo doméstico combinando ricos colores (haciendo el matiz).
En los últimos años, se ha producido una importante transformación socioeconómica tras la creación de sociedades de tejedoras en forma de cooperativas de producción y comercialización al exterior. El nuevo fenómeno está suponiendo ingresos monetarios para las familias, un mayor reconocimiento social del papel del trabajo femenino, cambios en los patrones y diseños y nuevos productos orientados al consumidor urbano. Algo parecido ocurre con la cerámica que está evolucionando de una producción de uso a otra de cambio o mercantil. En este sentido, es de especial interés la cerámica del sector Olleros.
Asimismo, los cambios en el tipo de arquitectura habitacional –que suponen la sustitución de la casas de quincha con techo de paja por la de adobe con techo de tejas– están impulsando la producción artesanal de adobe y de tejas que son cocidas en hornos artesanales con barro de la zona. Como consecuencias de estos cambios hoy es menos habitual la construcción por parte del grupo familiar de su vivienda y, consecuentemente, el desarrollo de dos tipos de especialistas profesionales: los albañiles y los tejeros.
 
El Señor Cautivo y otras festividades
 
Fuera del ámbito doméstico destacan los rituales festivos, los cuales abarcan todos los niveles de integración: desde fiestas de carácter supranacional hasta otros tipo de acciones rituales de dimensión provincial, distrital y comunitario.
En el paisaje cultural de Ayabaca se desarrolla uno de los rituales festivos más importantes de toda Latinoamérica: la peregrinación del Señor Cautivo. Esta acción ritual aglutina a peregrinos procedentes de todo Perú y Ecuador, afianzando los lazos de parentesco y vecindad entre los habitantes de ambas naciones. El valor patrimonial del ritual es innegable. En el mes de octubre se reúnen varios miles de personas en Ayabaca, muchos de los cuales se han desplazado andando desde muy lejos para venerar al Santo Patrono de Ayabaca. El rostro ennegrecido del Cristo, en contraste con el resto de las imágenes del templo ayabaquino, que son blanquitas, y la dignidad de un Dios cautivado y atormentado, es subrayado con orgullo por algunos de nuestros informantes, que se identifican con el “Ecce Homo” al que ven como un símbolo sagrado que representa al campesinado serrano sometido y oprimido.
Además de este fenómeno festivo de carácter supranacional, en la sierra se celebran otro tipo de acciones rituales de dimensión provincial, distrital y comunitario. Destaca el carnaval que consiste en una serenata y un baile juvenil, conocido como el yunse, en torno a un arbusto repleto de regalos que se coloca en el centro de una encrucijada de calles. La asamblea vecinal nombra a la reina y a sus damas de compañía, las cuales presiden durante horas el animado baile (cumbia, merengue, salsa, reguetón y guaino) en el que las parejas cantan poemas satíricos (cumananas). Concluye con la recogida de regalos. Otras fiestas tradicionales y con mucho arraigo son la Bajada de los Reyes Magos, San Valentín, Semana Santa, el Mes de María, el Día del Campesino, entre otras. Mención aparte merece la fiesta patronal de San Antonio de Padua celebrada en El Toldo, en la que se celebra la danza de los diabólicos que representa la lucha entre las fuerzas celestiales y las infernales.
 
Integración
 
También es muy relevante el curanderismo como costumbre muy arraigada y plenamente instalada en la estructura social, el imaginario y el universo de valores compartidos. Es un sistema complejo: un conjunto de técnicas para curar, dañar y/o atraer la buena suerte; al mismo tiempo, constituye todo un cuerpo de conocimientos sobre el medio natural y un sistema de creencias, de interpretación del cosmos y contacto con lo sobrenatural mediante sofisticados ritos.
En definitiva, el universo del paisaje de Ayabaca se manifiesta en su rico patrimonio cultural. Una labor de protección y puesta en valor de este legado implica fomentar en la población depositaria el sentimiento de que este legado constituye un factor de integración social que enlaza el pasado con el presente y refuerza la identificación colectiva, al tiempo que una fuente de desarrollo endógeno. Conciliar la memoria y la tradición con el impulso turístico puede ser el reto de futuro.
 
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* Extraído y adaptado de “Turismo comunitario en el itinerario del paisaje cultural de Ayabaca (Piura, Perú)”, de Javier Hernández Ramírez. Departamento de Antropología Social, Universidad de Sevilla (España). (Tomado de Internet).